Se pinchó la idea de crear una nueva confederación, al solo efecto de manejar subsidios del INAES (¡¡??)

Escribe
ROBERTO MOLINA

Ciertos dirigentes del mutualismo argentino parece que se han quedado detenidos en el tiempo, es decir, en una etapa que concluyó en diciembre de 2015. El contexto imperante hasta entonces era crear una entidad, al solo efecto de obtener recursos o subsidios desde algún organismo oficial, para beneficio de unos pocos…

La referencia tiene que ver con una iniciativa que surgió meses atrás en la provincia de Mendoza, que apuntaba a constituir una nueva confederación en el mutualismo argentino. Según las referencias obtenidas, la idea surgió y fue impulsada por una funcionaria mendocina que se desempeña en el área de las entidades de la economía social.

Y ni lerdos ni perezosos, los dirigentes de las cinco federaciones que existen en esa provincia se subieron al tren. Y desde la tierra del buen vino, comenzaron a trabajar para constituir la nueva entidad de tercer grado, refregándose las manos al pensar en los subsidios que iban a manejar…

Pero el destino quiso que llegara a esa provincia el presidente del INAES, doctor Marcelo Collomb, para participar de una reunión del sector. Y algunos de los entusiasmados dirigentes embarcados en la aventura confederativa, se le acercaron para pedirle su opinión con respecto a la constitución de una nueva entidad de tercer grado.

La respuesta del doctor Collomb fue contundente: “No me parece conveniente”.  A sus interlocutores se les derrumbó el castillo que habían construido… Pegaron media vuelta y retornaron a paso lento y con la cabeza baja hacia sus respectivas entidades. Se les había esfumado el sueño de manejar subsidios…

Pero lo llamativo y anecdótico del caso es que ya tenían elaborada el acta constitutiva, donde se expresaba con toda claridad el objetivo que perseguiría la nueva entidad, que no era otro que el manejo de fondos provenientes de subsidios oficiales. Ese era el objetivo superior. Eso de fomentar y promocionar el mutualismo, la educación y la capacitación, eran objetivos que no estaban entre sus prioridades.

Otro de los detalles es que algunas de esas federaciones apenas si tienen cinco o seis mutuales adheridas, con lo cual el nivel de representatividad iba a ser (y sigue siendo) muy bajo. Lo cierto es que finalmente la idea se pinchó y cada uno volvió a lo suyo. La aventura confederativa había concluido.