El protocolo es un aspecto que tradicionalmente ha estado ausente en el mutualismo argentino

Escribe ROBERTO MOLINA

Si de alguna cosa está totalmente alejado el movimiento mutualista argentino, es de las cuestiones del protocolo. En efecto, esta es una carencia tradicional en el sector, ya que no hay nadie que tenga la certeza de cómo manejar este aspecto, especialmente cuando se realizan actos importantes, con la presencia de autoridades nacionales y provinciales.

La falta de protocolo es fácilmente advertida, con solo mirar detenidamente las fotografías. Por ejemplo, en el acto central de la celebración del Día del
Mutualismo, realizado en la ciudad de Rosario, se advierte con toda claridad la ausencia de protocolo. En esas fotos, se observa la presencia del licenciado Alejandro Russo, que es el presidente de la máxima entidad del mutualismo argentino y, además, integrante del Directorio del organismo nacional que controla a las mutuales de todo el país.

En la imagen, Russo aparece sentado en una tercera fila, mientras que otras personas de escasa y nula representatividad ocupan los asientos de la
primera fila. Y esto es justamente lo que no tiene que suceder. En Rosario, no hubo organización previa que determinara quienes tienen que ocupar los primeros asientos y a quienes les corresponden las ubicaciones posteriores.

Pero esto es habitual en el mutualismo. Ha sucedido siempre… Quien esto escribe, a través de varias décadas, ha tenido oportunidad de ver cómo se
inician los actos en las mutuales. Por ejemplo, cuando se realizan en un salón amplio, los directivos de la mutual local abren las puertas y esto origina que la gente se ubique en cualquier lugar. Y sucede con mucha frecuencia, que las autoridades invitadas no son ubicadas en la primera fila.

Ha ocurrido, también, que los directivos locales tiene que “invitar” a quienes ocupan las primeras filas de asientos a trasladarse a otras ubicaciones, para ubicar allí a las autoridades invitadas. Eso no es otra cosa que falta de previsión. Dicho de otra manera, es una falta total de protocolo. Y esto es justamente lo que hay que revertir.

El mutualismo tiene que pensar seriamente en esta cuestión tan puntual, para evitar que las autoridades e invitados especiales que asisten a sus actos, se vayan pensando en la falta de previsión protocolar que existe en el mutualismo.