El mutualismo internacional y la necesidad de una única representación en el mundo

Escribe ROBERTO MOLINA

La Asociación Internacional de la Mutualidad (AIM) es una organización que agrupa a federaciones de mutuales de salud y de seguros de salud, que cuenta con 64 miembros de 31 países de Europa, América Latina, África y Oriente Medio. Así lo expresa en su página web. Pero esta entidad — que tiene su sede en Bruselas, Bélgica — está aspirando a posicionarse como la máxima organización mundial de integración del mutualismo de todas las ramas.

Pero para el logro de este objetivo, el primer paso debe estar encaminado hacia la modificación de su imagen como organización que nuclea exclusivamente a entidades prestadoras de servicios de salud y seguros de salud. Y nada de esto se observa en su página web y en el contenido de sus partes de prensa, donde prioritariamente hace hincapié en todo aquello que tenga que ver con cuestiones de la sanidad.

Si bien los directivos de AIM no han hecho pública la intención de representar al mutualismo en sus diversas ramas, hay evidencias que indican que trabajan en función de ese objetivo. Pero frente al hecho concreto de que el mutualismo internacional no tiene armada actualmente una estructura organizativa que represente a las entidades de todas las ramas de este sector, hay quienes, desde otros ámbitos, están trabajando para constituir una nueva organización que represente a la totalidad del mutualismo, sin distinciones de ninguna naturaleza.

Quienes impulsan desde Argentina la creación de una nueva organización internacional, son quienes en este país representan a menos del 5 por ciento del mutualismo argentino. Utilizando como paraguas a una entidad que se autotitula representante del mutualismo latinoamericano y trabajando en conjunto con una entidad de Africa, pretenden nuclear al mutualismo de todo el mundo.

Hay quienes definen esta situación de la siguiente manera: Los divisionistas de Argentina, junto a los divisionistas del resto del mundo, pretenden conformar una organización mundial que ya está condenada al fracaso. No obstante, anuncian que en julio próximo abrirán su sede en Suiza. Será, sin duda, una sede con muy escaso contenido…

Pero AIM corre con ventajas en esta carrera. Ya tiene una estructura armada y en pleno funcionamiento con las entidades de servicios de salud. Solo necesita modificar su imagen, dejar de aparecer — como lo hace actualmente — como entidad aglutinante de un sector específico y mostrarse como una organización dispuesta a representar al mutualismo internacional de todas las ramas.

Si AIM no da este paso, seguirá favoreciendo a quienes argumentan que el mutualismo no tiene una organización que lo represente a nivel mundial. Y el movimiento, a nivel internacional, necesita contar con una única organización que lo represente en todo el universo. Mostrarse al mundo con dos representaciones, no es un síntoma que fortalezca al sector…