La incomunicación sigue siendo el eterno problema de la mayoría de las entidades de la economía social

Escribe ROBERTO MOLINA

Tanto las mutuales como las cooperativas, vienen sufriendo — desde siempre — el problema de la incomunicación. Y esto tiene que ver, específicamente, con lo que estas entidades comunican desde adentro hacia el exterior. Lo que comunican a los asociados, un gran número de entidades lo tiene resuelto a través de diferentes mecanismos.

Pero la mayoría de los dirigentes de mutuales y cooperativas están encerrados en el convencimiento de que comunicando a los asociados, está todo resuelto. Y eso es no ver más allá de sus narices… Eso no es otra cosa que encerrarse en lo suyo y no expandir la mirada hacia toda la comunidad donde la entidad está inserta.

Hay pocos dirigentes que tienen una mirada amplia en lo que respecta al accionar de su institución. Muchos de ellos todavía no comprenden que la difusión y la promoción de las actividades de la cooperativa o de la mutual, es un aspecto
que debe ser celosamente cuidado. Pero, lamentablemente, este detalle no es asimilado por la mayoría de quienes tienen responsabilidades de conducción.

El periodista especializado, que lleva varias décadas transitando los caminos de la economía social, es el que advierte esta falencia del sector y justamente el que sufre las consecuencias de ello, cuando tropieza con la frustración de no encontrar en ningún lado la información de un hecho importante que ha originado una entidad del sector.

Instituciones que han registrado un acontecimiento interno importante, ni siquiera suben esa información en sus propias páginas web, la mayoría de las cuales — dicho sea de paso — se advierten totalmente desactualizadas. Por eso es importante insistir en el título que encabeza esta nota: La incomunicación, el eterno problema de las entidades de la economía social.