Una profunda consternación existe en el mutualismo por el fallecimiento del dirigente Joaquin Mario Vilella

Un sentimiento de profunda consternación se registra en el ámbito del  mutualismo argentino como consecuencia del fallecimiento de un dirigente de vasta trayectoria, como lo fue Joaquín Mario Vilella. Fue un hombre sumamente activo, que llevaba el mutualismo en el alma. Trabajó incansablemente para el movimiento solidario, fundamentando su accionar justamente por su espíritu solidario y por sus convicciones en todo aquello que se relacionara con la premisa del esfuerzo propio y la ayuda mutua.

Su trabajo como dirigente registra un hecho histórico en el sector de la economía social, como lo ha sido la unidad del movimiento. Vilella fue fundador y presidente de Mutualismo Argentino Confederado (MAC), pero cuando el sector necesitaba estar fuertemente integrado, este histórico dirigente no dudó en facilitar ese proceso de integración, decidiendo incorporar su entidad a la Confederación Argentina de Mutualidades.

Esa decisión de no producir brechas en el sector, originó que a partir de octubre de 2015 se lo designara como presidente honrario de la CAM. Su fuerte compromiso social y su convicción del rol que cumplen las mutuales y cooperativas a la hora de atender necesidades de las personas, lo llevaron a militar incansablemente por la unidad del sector, la actualización de estas organizaciones e insistir en todos los foros sobre la necesidad de la economía social y solidaria de fortalecerse como espacio democrático en manos de la comunidad ante las crisis de los gobiernos.

Y agregaba que “la dirigencia mutual, como ya lo ha hecho en otras oportunidades, está marcando el rumbo y dejando, para la dirigencia de los diversos sectores, el ejemplo del camino a seguir en busca de erradicar las inequidades: la unidad del movimiento, que es columna vertebral de la economía solidaria, junto a las cooperativas y cualquier otra forma de asociativismo que coincida con nuestros pensamientos”.

Gran conocedor de la experiencia solidaria de la República Argentina, desde su organización de base, la Asociación Mutual de Jubilados Retirados y Pensionados de la República Argentina, llamaba a pensar el modelo mutualista para el futuro, el que debía transitarse – según su visión — “en un sólido proceso de unidad”.

Vilella trabajó mucho por la integración del sector. Y en este contexto, se recuerda su expresión en el sentido de que “no debemos olvidar que las instituciones no son algo que nacen naturalmente, sino que, por el contrario, son construcciones con propósitos, creadas por los hombres. De manera que si ellas tienen los mismos propósitos, no se justifica la división, que siempre es menos preferible que la unidad. No me cabe duda de que ésta es la hora de profundizar las coincidencias en un ámbito común, dejando de lado todos los personalismos en pos del mutualismo que soñamos”.